Las posaditas en Zaachila son también una fiesta. En cada barrio la primer posada del año, ósea, la del 16 de diciembre. Inicia con una misa dentro de la capilla del mismo barrio, posterior a la cual se inicia un recorrido en el que los niños alumbran el camino con faroles de formas tradicionales como la estrella o el pez. Aunque a últimas fechas se han visto ingeniosos faroles en inclusive forma del reloj de Zaachila. Durante el recorrido hacer sonar sus silbatos y van quemando los temidos cuetillos. Al llegar al domicilio donde se llevará a cabo la posada, este se encuentra con la puerta cerrada y es necesario cantar para que les abran al son de “entren santos peregrinos, peregrinos; reciban este rincón…” posterior a lo cual, se hace una oración en el altar de la casa, para finalmente dar paso a la repartición de los tamales y atole que son obsequiados por los organizadores de la posada y dueños del domicilio donde se lleva a cabo la misma. Ellos, son también los encargados de invitar a las madrinas, que obsequiaran algunos dulces, los cuales suelen consistir en los famosos aguinaldos que son paquetes de dulces, galletas y bombones; mandarinas o naranjas, chicharrines, gelatinas, frikos o gugarines, panquecitos o donitas.

Posterior a eso, algunas posadas terminan con un baile ya sea con un luz y sonido o inclusive algún grupo musical en vivo.

Al día siguente, el recorrido iniciará desde el domicilio donde fue la posadita antiror, para dirigirse a un nuevo domicilio, donde se repetirán, los cantos, la repartición y posiblemente el baile.

POSADAS

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