Las fiestas en Zaachila no son grandes, son enormes. Las bodas, los XV años, los bautizos, inclusive los funerales son celebraciones que convocan a muchísimas personas y por ende significan un gasto bastante considerable para quienes las llevan a cabo.

Sin embargo, no nos olvidemos de la Guelaguetza, por lo que como bien dice el dicho “el pueblo hace la fiesta”. No todos los productos que se utilizaran para dar de comer y beber a los asistentes a la  fiesta los pagan los padrinos en el momento, si no que se suelen pedir guelaguetzas, es decir, cantidades de tortilla, pan, refrescos, cervezas, fríjol, etc. Mismos que serán devueltos en la misma cantidad y especia a quien los prestó, cuando este tenga un “compromiso” similar.

Las fiestas de los santos o de los barrios comienzan con una misa nueve días previos al día del festejo, misma del que saldrá un anuncio o “convite” donde niños recorrerán las calles con carrizos adornados, acompañados de bandas de música, así como la autoridad municipal y representantes de la junta de festejos, quienes repartirán los programas impresos que enlistan las actividades a realizarse como parte de la celebración. Al llegar del convite en el atrio de la capilla, les espera a los que finalicen el recorrido una dotación de atole y tamales, y a los niños además algún juguete, aunado a que se suele premiar al niño con el carrizo mejor adornado. Todo, los juguetes, los premios, así como los tamales y el atole, son donados por familias generalmente del mismo barrio del que se lleva a cabo la festividad. Se continúa con esta novena de misas pagadas por distintas familias o personas de buena voluntad.

Dos días previos al festejo, se lleva a cabo una calenda, la cual tienes sus propios padrinos, mismos que se encargan de buscar a las personas que nutrirán esta calenda. Para eso invitan grupos de faroleros, monos de calenda, zancudos, chinas oaxaqueñas que voluntariamente y sin percibir pago alguno. Son también los encargados de adornar el carro alegórico y de conseguir a quien represente al santo o virgen para quien se realizan los festejos. El padrino de calenda es responsable también de contratar una banda de música y las demás, son donadas por personas que tienen mandas o promesas para estas festividades.

La noche previa al festejo ha de realizarse la quema del castillo, una estructura de entre 5 y 15 mts de altura en la que se ensamblan juegos pirotécnicos tan complejos que crean verdaderas maravillas de la ingeniería. A la quema de este acude la junta de festejos, así como los mayordomos, los padrinos de calenda, así como la autoridad municipal y el pueblo en general. De igual manera se reparten tamales y atole a los asistentes mismos que son donados por personas del pueblo. El castillo lo financian con cooperaciones económicas por parte de la sociedad en general y de la autoridad municipal.

Ya en el día del festejo, las actividades inician desde las seis de la mañana con unas mañanitas, interpretadas por la banda de música, desde el cerrito de la zona arqueológica en el centro de nuestra población. Posteriormente, a eso de las diez de la mañana se lleva a cabo la misa del mayordomo para posterior a esta regresar en procesión hacía su capilla de origen. Ahí tiene lugar la “misa de llegada”. La fiesta entonces se traslada a la casa del mayordomo donde se reparte comida como marca la tradición. Chocolate de agua, acompañado de pan de yema, sopa caldosa (en vasito) y barbacoa acompañada de pastita de frijol, guacamole, salsa y tortillas. Se reparten las bebidas como refrescos, cervezas y el canutito de mezcal. Después de la comida prosigue un baile que dura hasta que el cuerpo aguante. Simultáneamente en la parroquia del barrio, se realizan actividades culturales, así como una kermés y los tradicionales juegos como el balancín del diablo, el palo encebado, el comal tiznado.

Las fiestas son también encumbradas con torneos deportivos, clásicas ciclistas y atléticas con premiaciones donadas por personas del barrio y que atraen a deportistas no solo del ámbito nacional, si no, del internacional. Un ejemplo es la clásica atlética de las festividades en honor a San José Patriarca, misma que atrae a corredores de todo el continente americano e incluso corredores del continente africano famosos por dominar este tipo de pruebas físicas.

Para terminar con los festejos al día siguente a las siete de la mañana, se realiza la misa de consumación con la cual se cierran todos los festejos… hasta el próximo año.

MAYORDOMÍAS

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